Opinión, politica, Reflexiones

Carta abierta a Juan José Cortés

Señor Cortés.

No tiene usted un mínimo de decencia. A juzgar por sus declaraciones pareciera que alguien le ha puesto una pistola en el pecho para  ingresar en el mundo de la política. Fue usted el que se dejó tentar por el Partido Popular, a cuenta del lamentable asesinato de su hija, y bramando a todos los vientos la implantación de la cadena permanente revisable: una clara venganza por el trágico suceso.

Desde el punto de vista más humano, señor Cortés, es perfectamente comprensible su indignación y su resentimiento. El de usted y el de cualquier individuo que haya sido tocado por esa suerte de destino. No obstante, sería más que suficiente que se llevase a cabo el cumplimiento íntegro de las penas, para casos de los que usted ha sido víctima como para no ir más allá.

De cualquier modo, lo vergonzoso de su comportamiento es el hecho de que maldiga la política, cuando ha sido uno de sus más claros beneficiarios: Diputado en la anterior legislatura y candidato al Senado en esta última. Sucede que su candidatura no ha obtenido el escaño al que usted aspiraba, y, de la noche a la mañana, la Política es ahora, lo peor de lo peor. No nos tome por imbéciles, señor Cortés, no nos cuente que era usted un brillante empresario, un muevo Amancio Ortega o Juan Roig.

Para rematar el cúmulo de despropósitos que de sus labios han salido en su última entrevista, carga usted contra el juez por haberle concedido una indemnización de 60.000 euros como indemnización del asesinato de su hija, cantidad que, en la sentencia, se argumenta en una responsabilidad parental que usted no ejerció. Parece ser que usted entiende como algo digno de toda normalidad que una criatura de cinco años deambule sola por una localidad para comprar “chuches”, por muy cerca que el puesto de venta se encuentre de su domicilio. A mi, personalmente me parece una aberración, una dejación de la responsabilidad de la patria potestad y una irresponsabilidad superlativa. A mi juicio, no sólo debieran haberle detraído la cantidad correspondiente. A mi juicio dicho acto debería ser, incluso, motivo de delito.

¿Qué piensa usted de esos casos en los que algún padre o madre han dejado a un niño encerrado en el coche, mientras  iban a comprar o a cualquier otro asunto? En muchos países los padres que llevan a cabo este tipo de conductas son detenidos. Su caso, señor Cortés, es similar.

No nos dé la tabarra con la política, y, aunque lamentamos profundamente los trágicos hechos de la muerte de su hija, no quiera aprovecharse de ellos, asuma su responsabilidad, hágala consciente, al menos, y déjenos en paz.

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Reflexiones tras el 26M

Resulta difícil escribir, después de los decepcionantes resultados del pasado 26M. Y no es menos difícil encontrar explicaciones que puedan aclarar el desastre, cuando tan sólo un mes antes, en las elecciones generales, la sangría no había sido de tanto calado.

Cargar las tintas contra Errejón, por su portazo a Podemos y su abandono hacia formaciones más tibias, no puede explicar… (para leer artículo completo pinchar aquí)

 

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La ignorancia y la complacencia

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Una potencia dormida

Estamos siendo testigos de cómo un país entero se vuelca, de forma incondicional y desinteresada, por el intento de salvación de un niño de dos años que, hace algo más de una semana, tuvo la desgracia de caer a un pozo. Se han llevado a cabo esfuerzos titánicos a contrarreloj. Hay empresas que han ofrecido su material, sus expertos, su maquinaria, desinteresadamente. Y no se hace por salir en una foto. Se hace porque una nación entera se encuentra conmovida.

Como sucedió en el 11-M, como ha sucedido en otra serie de ocasiones en las que la desgracia se ha cebado con los españoles, el pueblo ha respondido unánime y contundentemente. Esto demuestra varias cosas:

Que los españoles somos algo más que un país de camareros al servicio de los turistas extranjeros.

Que los españoles somos muy capaces de ejecutar grandes y complicados proyectos.

Que los españoles somos capaces de aunar voluntades sin importarnos quién es  el que está a nuestro lado.

Que los españoles somos capaces de actuar sin fisuras.

Analizando esto, nos damos cuenta de que, si nos lo proponemos podemos llevar a cabo cualquier tarea. Si nos lo propusiéramos podríamos echar a toda la panda de corruptos que nos han estado estafando durante años. Si nos lo propusiéramos podríamos levantar una industria y ser una potencia mundial, en lugar de ser un país de servicios del resto del continente europeo. Si nos lo propusiéramos estaríamos a la cabeza del mundo, porque somos los mejores en muchas actividades.

Pero, en lugar de eso, a excepción de estas situaciones de desgracia y de conmoción nacional, nos dedicamos a jalear a los ladrones, a pedir autógrafos a individuos que nos han estafado y a abarrotar las plazas por el éxito de nuestros jugadores de fútbol o de baloncesto.

Julen ha caído a un pozo. Desconocemos si está con vida o sin ella, pero vamos a hacer lo posible por llegar hasta él y salvarle si tiene el más mínimo aliento de vida, pero ¿por qué no somos capaces de hacer nada por esos niños que están en riesgo de pobreza? ¿Por qué no somos capaces de movernos por aquellos que han perdido su casa por la voracidad de los bancos, que se las han vendido a precio de saldo, después, a fondos buitre, gestionados por las élites de este país? ¿Por qué no somos capaces de empatizar y de darles la mano a aquellos que se han sumergido en la vorágine de la crisis, perdiendo sus negocios, mientras se rescataba a los bancos, cuyos grandes accionistas huían, como las ratas en un naufragio, evadiendo millones de euros a paraísos fiscales?

Somos un país de demasiados contrastes, de mente perezosa y alma inquieta al que los árboles no le permiten ver el bosque.

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Lo que no vale para ti, sí vale para mí y otras estupideces del día

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Las fauces de la ultraderecha

Da lo miso lo que esté escrito en la Constitución. En esta y en cualquier otra, si los que juzgan sobre su incumplimiento atienden a determinada ideología. Da lo mismo lo que esté impreso en el articulado de las leyes si los que juzgan obedecen a determinados principios ideológicos, olvidándose del espíritu que señala la imparcialidad de la justicia y el sometimiento a la ley. La ley no debe interpretarse, sino aplicarse strictu sensu, pero en España, y en otros países, por muy democráticos que se presenten, las leyes se interpretan.

Ya he referido en varios artículos la confianza o las garantías que me sugieren las encuestas (dejo algunos títulos por si alguien decide tomarse la molestia de leer: ¡Marchando otra de encuestas!¿Podemos creer en las encuestas?Desmontando el CIS ) La realidad es que jamás aciertan. Pero no por ello deja de generar preocupación el auge que está tomando la extrema derecha, si bien la mayor parte de los sufragios no serán sino el trasvase de los encantados del centro-derecha (si es que se le puede otorgar ese nombre a la derecha casposa que ha venido gobernando estas últimas legislaturas) porque indica fundamentalmente que la cultura política de nuestros congéneres está ya en el despeñadero y precipitándose por el acantilado.

La juventud huida por la precaria situación en la que los gobiernos conservadores la han dejado, una población poco instruida y otra aburguesada que se deje seducir por algunas frases grandilocuentes que proponen soluciones fáciles a problemas complejos, han conseguido encaramar a la derecha extrema a las instituciones.

Si esa ideología calase en la población y consiguiese alcanzar el poder, estaríamos ante una situación de imprevisibles consecuencias: cuando los partidos de ideologías extremas se hacen con el poder, especialmente de forma democrática, es extremadamente complicado desalojarles de él, como decía al principio, comienzan a copar las parcelas de poder que necesitan para hacerse impunes: el poder judicial, el legislativo y el ejecutivo, y a estos le siguen el poder policial, el mediático – suprimiendo aquellas voces que le son críticas – y el militar.

Si esto llegase a suceder, estaríamos retrocediendo en el tiempo y regresaríamos a una historia negra de desesperanza, de lucha y, probablemente, de sangre. Si la ciudadanía no tiene capacidad crítica, ni juicio, ni conocimiento, ni visión de futuro, en pocos años nos encontraremos es el abismo.

Publicado previamente or este autor en Alcantarilla Social

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2019, y en estas estamos

Resulta que ayer era 2018, y hoy, casi sin enterarnos es 2019. Y esto que parece una estupidez, porque el Sol ha salido y se ha puesto más o menos a la misma hora que ayer, las estrellas han iluminado los cielos igual que ayer lo hicieron, no lo es tanto desde el punto de vista de los terrícolas que habitamos esta esfera que gira sobre sí misma a una velocidad de 1.700 kilómetros por hora, y, alrededor del sol a 30 kilómetros por segundo. No es lo mismo porque parece que nada hoy es igual que ayer. Se cambia de año y parece que todo tiene que transformarse. Todo ello es posible gracias al maravilloso mundo de la política: comienza el año y los contadores se ponen a cero. A partir de este momento se contabilizarán los muertos en accidente de carretera del 2019, el número de desahucios de 2019, las violaciones de 2019, las muertes por violencia machista de 2019, los parados de 2019, las listas de espera en los hospitales de 2019, lo que ustedes quieran de 2019. Los accidentes de carretera del 2018, los desahucios, las violaciones, las muertes por violencia machista, los individuos registrados en las listas del paro, las listas de espera en hospitales, ya no importan. Cifras, números, en eso nos han convertido. Ya desde el minuto cero del uno de enero de este año los números van a tener una importancia capital. Se nos vienen encima todo tipo de elecciones, y los próceres de la política tienen que cuantificar los posibles votos y comenzar la cabalística de las encuestas y los posibles mejunjes electorales que les conduzcan a la victoria. Se ven en la obligación de comenzar a componer sus programas electorales y fraguar innumerables mentiras con las que volver a engañar a una ciudadanía timorata, que se traga la píldora cada vez que le plantean un dilema electoral.

En estas estamos, hace tiempo que sobrepasamos la línea del siglo XX y ya con un ligero recorrido sobre el nuevo siglo XXI parece que somos más torpes, más inconscientes. Estamos absolutamente abducidos por la verborrea huera de los políticos vendedores de crecepelo y del elixir de la eterna juventud, y no nos planteamos que, si jugamos a los números, somos muchos más que ellos, y podemos salir a inundar las calles, a decir que no nos convencen sus cuentos tantas veces contados, que no queremos que se lucren a nuestra costa, que somos nosotros, y no ellos, los que hacemos de nuestro país una nación, que somos nosotros, y no ellos, quienes tenemos derecho a elegir el modelo de sociedad en el que queremos vivir. Pero como entre el 2018 y el 2019 únicamente existe una cifra de diferencia, y los números, en muchos casos se reducen a eso, me temo que continuaremos con el mismo aborregamiento, con el mismo letargo y con la misma convicción de que el humo que venden algunos es la hoguera, y no el humo.

Ojalá me equivoque, pero creo que hemos entrado en barrena.

¿¡Feliz 2019!?

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Los tres artículos del blog más leídos en 2018 (9.000 visitas)

El año está a punto de morir. A continuación os dejo mis tres artículos más leídos en 2018, que suman unas 9.000 visitas.

Un sistema que se desmorona

Publicado previamente en Alcantarilla Social (@AlcantarillaHoy)

González, un individuo que avergüenza a la izquierda

Publicado previamente en Nueva Revolución

Desmontando el CIS

Publicado previamente en Nueva Revolución

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La autocrítica necesaria

Si Podemos quiere diferenciarse del resto de partidos, si desea permanecer al margen de la política tradicional y convertirse, como ha sugerido desde sus inicios, en una nueva forma de hacer política, en algo diferente, en la regeneración y en el impulso que necesita la democracia para dejar de ser un régimen político en el que se vota cada cuatro años, y ya está, es, no ya sólo necesario, sino imprescindible, hacer un ejercicio de reflexión y de autocrítica. Y la autocrítica no puede ser complaciente, arrojando la responsabilidad sobre los demás y, sobre todo, sobre la gente. Por muy cierto que pueda ser que los desencantados del PSOE se hayan quedado en casa, en lugar de inclinarse hacia posiciones más hacia la izquierda, no sirve. Se han perdido 282.000 votos, y esos son muchos votos.

Es necesario, por tanto, que la dirección de Podemos salga a la palestra a decir por qué considera que se han desvanecido por los sumideros políticos, todos esos miles de votos.

Yo he llegado a mis propias conclusiones, que desearía compartir con todos mis lectores, y que agradecería me sugirieran si coincido o no con lo que ellos piensan, así como conocer las suyas propias. Desde mis inicios en este blog, siempre he tenido como objetivo que fuese un espacio para la reflexión y para compartir ideas. Sobre una página en blanco yo expongo mis opiniones, mis ideas y mi forma de ver las cosas. Hago preguntas en voz alta. El resto le corresponde a los que me leen y me siguen.

Desde este punto de vista voy a tratar de construir una relación de lo que yo considero son las preguntas para poder encontrar las causas de esa pérdida de apoyos:

¿Se ha explicado sufriente y claramente bien la posición de UP ante la deriva independentista de Cataluña? ¿Se ha contemplado la magnitud de esta situación en el resto del territorio?

¿Por qué se han relajado las movilizaciones en la calle, cuando ha habido motivos suficientes para hacerlo: continúan los desahucios, la banca no ha devuelto los 60.000 millones de euros prestados, la justicia sigue beneficiando a los poderosos, los delincuentes del PP pasean a su antojo por las calles…?

¿La compra del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero ha sido bien entendida por la sociedad, por mucho que se hayan ofrecido innumerables y detalladas explicaciones?

¿Se han dispersado los objetivos de lucha reales, invirtiendo energía en cuestiones de importancia menos relevante?

¿Se ha minusvalorado al adversario político?

¿Se ha pecado de exceso de confianza?

¿Se conoce realmente la capacidad de reflexión y cultura política de los españoles?

¿Se ha interpretado por parte de la ciudadanía que Podemos se ha transformado en un partido tradicional, cuyo líder dispone a su antojo? ¿Sería conveniente explicarlo?

¿Por qué no se ha hecho suficiente fuerza para ilegalizar todas las asociaciones y formaciones políticas relacionadas con el fascismo?

Seguro que existen más preguntas y múltiples respuestas a las formuladas y a las que puedan incrementar esta lista.

Reflexionemos

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